Somos los hijos, nietos y bisnietos de quienes un día dejaron los olivares de Beit Jala para hacer patria en Chile. Más de un siglo después, seguimos cuidando la tierra y la gente que nos vio nacer.
La Beneficencia Hijos de Beit Jala reúne en Chile a los descendientes de esa ciudad milenaria vecina de Belén, cuna de una de las comunidades cristianas más antiguas del mundo. Nuestros abuelos llegaron con una maleta y un apellido; construyeron familias, oficios y afectos en este país que los acogió.
Hoy trabajamos para que ese lazo no sea solo nostalgia: organizamos encuentros que mantienen unida a la comunidad en Chile y canalizamos ayuda concreta hacia Beit Jala —sus familias, sus instituciones y su gente— que resiste y persevera en la tierra de siempre.
A pocos minutos de Belén, sobre las colinas de Cisjordania, Beit Jala mira desde hace milenios el valle de Al-Makhrour y sus terrazas de olivos y viñas. De sus calles de piedra caliza salieron, desde fines del siglo XIX, miles de familias que cruzaron el mundo hasta Chile.
Comienza la gran emigración. Familias completas de Beit Jala emprenden el viaje hacia América; Chile se convierte en su principal destino y hogar.
Los hijos de Beit Jala echan raíces en Chile: comercio, industria, profesiones y servicio público. Nace la vida institucional de la comunidad y la tradición de reunirse, celebrar y ayudar.
Se estima que cerca del 40% del medio millón de chilenos de origen palestino proviene de Beit Jala: la comunidad de esa ciudad más grande fuera de Palestina está aquí. Nuestra misión es honrar esa historia con hechos.
Que nuestros niños conozcan de dónde vienen, y que Beit Jala sienta, cada día, que sus hijos de Chile no la han olvidado.
Canalizamos aportes hacia familias e instituciones de la ciudad: apoyo social, salud y educación para quienes mantienen viva la comunidad en su tierra.
Encuentros, celebraciones y nuestra tradicional Cena Anual: espacios donde las familias se reencuentran y las nuevas generaciones heredan la identidad.
Preservamos la historia de la emigración, los apellidos, las recetas, la música y el tatreez: el patrimonio que viajó en aquellas maletas.
Acompañamos a la comunidad en la protección de las tierras y propiedades familiares en Beit Jala y el valle de Al-Makhrour, junto a las instituciones chileno-palestinas.
Una noche para reencontrarnos: mesa larga, música, memoria y generosidad. Todo lo recaudado se convierte en obras concretas. Elige tu mesa en el mapa del salón y asegura tu lugar.
Ver el mapa y comprar entradasTu aporte, del monto que sea, llega directo a las obras de la Beneficencia.
Para quienes aportan desde el extranjero o en moneda extranjera.
Asiste a nuestras actividades, ofrece tu tiempo como voluntario, aporta un remate o auspicia una mesa. Cada gesto sostiene el puente.
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